EL AMOR DE UN PADRE FRENTE AL SUFRIMIENTO DE SUS HIJOS

No temas, basta que tengas Fé

No se nos dan a conocer los criterios por los que Dios dispensa su gracia. 

Ni siquiera conocemos, más allá de algunas manifestaciones externas, su acción fecunda en el corazón de los hombres. 

Podemos también considerar que cuando Jesús, en aquel instante terrible, anima a Jairo:

 «no temas; basta que tengas fe»,

 aquel hombre pudo apoyarse en lo que había visto. 

En efecto, él había oído: 

«Tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda curada de tu enferme dad». 

Jesús habló con la hemorroísa para que lo sucedido no se confundiera con la magia ni las acciones de Dios se des ligaran de su amor a los hombres. Jesús la llamó hija, por lo que no fue una fuerza incontrolable la que la sanó, sino el amor de un verdadero padre compadecido de su sufrimient

La sola estación que habito

Fernando Romero Barrero

LA SOLA ESTACIÓN QUE HABITO

Yo no espero un porvenir

de oros y de grandezas,

ese que no llega

ni por azares pretendidos del destino,

ni por un casual sorteo:

aquel ansiado caudal

que se esfuma en un flirteo

entre un soplo de aire espeso,

la torpeza de un desliz

y caprichos de la suerte.

Yo confío en la vida nueva

que, a paso cauto, transito

disfrutando del presente,

la sola estación que habito

y que acojo a paso firme

con gratitud y sosiego

cuando me mantengo alerta

amando sin condición.

Fernando Romero Barrero