AMOR PLENO

FERNANDO ROMERO BARRERO

«El amor no puede negar nada al amor” 

Andrés de Capellán

Aprender de la oración que Tú me amas

es el soporte más profundo
para mantenerme firme en la escalada 

que anhela tu solícito cobijo 

en mi aplomada soledad. 

Compartir tu solidez en el desierto, 

libre de ornatos y de excesos, 

sereno, silente y desprendido, 

exento de cautelas y suplidos, 

camino del altar, 

ayunar de rencores y tristezas,
de envidias, egoísmos y soberbias 

me ampara, sin medida, en tu grandeza 

de miedos, amenazas y roturas,

me hace sentirte pleno en un vacío 

que sólo tu exclusiva permanencia 

sabe cómo colmar.

Pararme y ver
que Tú me estás mirando,

que en tu palpitar latente
disipo dudas e incertidumbres
y que mis penas se echan al mar,

que tú me tiendes la mano 

si ves que ando desnortado

y que me agarras de los brazos

cuando mis fuerzas desvaídas 

no me dejan avanzar.

Ucrania, no quiero olvidarte

Campaña de Ayuda a la Iglesia Necesitada – 2 y 3 de Marzo

Se pretende socorrer a la población, desbordada por los traumas y heridas de la guerra, al cumplirse el segundo aniversario de ser invadida.

Lanzan un grito de auxilio y nos dicen:

“Si dejáis de hablar de nosotros, dejaremos de existir”.

Mons. Sviatoslav Schevchuk

En este tiempo de cuaresma, aumentemos nuestra solidaridad. 

El ultimo boletín publicado (se puede descargar aquí) por la Fundación Pontificia, Ayuda a la Iglesia Necesitada, nos acerca a la situación de necesidad de nuestros hermanos Ucranianos:

Dos años después del comienzo de la invasión, la prioridad número uno, la emergencia de la Iglesia ucraniana es la curación del trauma de su gente. Así nos lo contó en un grito de auxilio la cabeza de la Iglesia católica en este país, el arzobispo mayor de la Iglesia greco católica, monseñor
Sviatoslav Schevchuk: 

“¡Todos estamos traumatizados por la guerra! Yo también, no dejo de soñar con el sonido de los misiles. La cuestión clave ahora es cómo vamos a afrontar este trauma. El futuro del país está ligado a ello”.

Beata María Ana de Jesus

Y en el cielo de Madrid … floreció una estrella

Biografía de Mariana de Jesus – María de los Ángeles Curros y Ares O. de M.

Unos pasos menudos y presurosos suenan sobre la acera. Las campanas de Los Remedios dan el penúltimo toque llamando a la Eucaristía, y una jovencita madrugadora se encamina al Convento Grande de los Padres de la Merced, a María Ana le gusta llegar a tiempo y recogerse unos instantes ante el Señor de los señores y, como no, hablar con la Virgen de Los Remedios que se venera en el convento mercedario, imagen pequeña y de gran belleza que María Ana bautizó como «La Pequeñina».

Allí, en Los Remedios, el desaparecido convento de La Merced que ocupaba la plaza que lleva hoy el nombre del mercedario Tirso de Molina, gloria del Siglo de Oro, pasaba María Ana largas horas ante el Sagrario y ante su Madre Nuestra Señora a quién se consagró desde muy pequeña por haber perdido la suya a los 9 años, y María de la Merced la cuidó y regaló tanto que la hizo su hija. También en este convento de Los Remedios recibió formación teológica y teniendo en cuenta que era llamado la Universidad mercedaria, podemos considerar que dicha formación era muy buena para la época. María Ana fue hija de La Merced, Orden en la que profesó como terciaria, no sin antes salvar una fuerte oposición familiar.

Pero no corramos demasiado.

María Ana nació en Madrid en 1565 siendo bautizada en la Parroquia de Santiago con el nombre de María Ana, aunque en su casa afectuosamente la llamaban Marianita, quizá como diminutivo cariñoso, o quizá porque nació el día de San Mariano: esto ha dado lugar a alguna confusión. En su Acta de Bautismo aparece como María Ana, se entiende que sus hermanos de Orden utilicen con frecuencia el diminutivo familiar, por eso en el retablo dedicado a ella en el Convento de Alarcón aparece como Mariana, pero en las calles y plazas que el Ayuntamiento de Madrid le dedicó, leemos su nombre tal y como aparece en el Acta de Bautismo: María Ana.

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