Un tesoro que vuelve a brillar: el palio de Santa María de la Merced de Córdoba

Medio siglo de fe, arte y devoción mercedaria

Hay imágenes que no solo se contemplan, sino que se leen. El palio del paso de Santa María de la Merced de Córdoba es una de ellas: un conjunto de orfebrería y pintura que, al recorrer las calles cada Lunes Santo, va narrando en silencio siglos de historia mercedaria. Este año, coincidiendo con una efeméride muy señalada, ese palio ha recuperado todo su esplendor tras una restauración profunda.

Cincuenta años de una imagen que levanta pasiones

La Hermandad de la Merced, con sede en la Parroquia de San Antonio, en el popular barrio cordobés de Zumbacón, celebra los 50 años de la bendición de su titular (1976-2026). La imagen de Santa María de la Merced es obra del reconocido escultor e imaginero Francisco Buiza Fernández, una talla que despierta honda devoción y que procesiona bajo palio en un recorrido de fe cada Lunes Santo.

Para conmemorar este medio siglo se han programado numerosos actos de culto, cultura y caridad. Entre ellos destaca, precisamente, la restauración del antiguo palio de la Virgen.

Un palio hecho a lo largo del tiempo

El palio no nació de una vez, sino que se ha ido confeccionando por etapas, siempre fiel a la idea original del fraile capuchino Fray Ricardo de Córdoba (1946-2019), dibujante y diseñador cofrade que dejó una huella imborrable en la Hermandad. Los bordados se ejecutaron en el taller de Piedad Muñoz entre 1985 y 1996, con aportaciones posteriores de Antonio Villar en 2007 sobre el característico terciopelo azul pavo real.

En la última intervención, realizada entre 2025 y 2026 por el taller de Antonio Villar y bajo la dirección técnica de la restauradora Ana Infante de la Torre, el conjunto se restauró por completo: se recuperaron los bordados y se trasladaron a un nuevo soporte de tisú blanco, un color elegido en consonancia con la advocación mariana y que aporta mayor claridad y luminosidad al conjunto. Todo ello enmarcado en el cincuenta aniversario de la bendición de la imagen.

Un relato en imágenes

La restauración ha incorporado piezas nuevas de gran belleza. El sobretecho, diseñado y pintado por Miguel Ángel de Abajo, recupera la imagen del primer palio blanco con una composición de cielo azul y ángeles que sostienen las leyendas «Santa María de la Merced» y «Redentora de cautivos».

La gloria del techo de palio, obra de Rafael Cervantes, representa a la Virgen de la Merced con el Niño Jesús en su regazo y, postrado, a San Pedro Nolasco. En la franja inferior aparece un episodio muy querido en la tradición cordobesa: la primera aparición del arcángel San Rafael al mercedario Fray Simón de Sousa, con la fachada de la iglesia conventual y la silueta de la Mezquita-Catedral al fondo. Todo un homenaje a Córdoba, a la Orden y a la Hermandad.

El interior se completa con una galería de santos, beatos y venerables mercedarios —San Pedro Nolasco, San Ramón Nonato, San Serapio, Santa María de Cervelló y muchos más—, presentados como un relato continuo que narra el carisma y la espiritualidad que el fundador legó a la Orden.

Un patrimonio vivo

El resultado final es una serie de catorce óvalos con una nueva gloria central, pintados al óleo sobre chapa y madera. Un palio que mantiene viva la identidad mercedaria y que, con esta renovación, se enriquece no solo en lo material y artístico, sino también en su lectura devocional y espiritual.

Enhorabuena a la Hermandad de la Merced de Córdoba por cuidar con tanto esmero este signo de fe que, Lunes Santo tras Lunes Santo, sigue abriendo caminos de devoción.


Con agradecimiento a los historiadores Andrés Romero y Francisco Mellado, de la Hermandad de la Merced de Córdoba, cuya información hizo posible el artículo original de Mario Alonso Aguado en La Merced – Caminos de Liberación (nº 219).

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