Espíritu y Vida

Fernando Romero Barrero

Fue vivirte alejado

y vivirme vacío.

 

Fue ir cayendo en la cuenta

de que andabas cerca,

atender a tu presencia

en mi oración

 

e irme llenando de Ti

para sentirme pleno.

 

Fue irte viviendo despacio,

calmo y pausado,

 

e ir apreciando muy cerca

tu Paráclito bastón

donde apoyarme

 

para seguir en tu camino,

paso con paso.

 

Fue contemplarte con cariño

y sentir tu llama ardiente

 

que, en vez de abrasar las manos,

encandila y aviva,

atempera

mi tórpido corazón

para seguir queriendo.

 

Fue acudirte en mi oración

frente al Sagrario

y sentirte en el Amor

 

que, con el Padre y el Hijo,

conduce a una vida nueva

de palpable comunión.

 

Habita en mi con tus dones

que mejor veas me convengan.

 

Te pido sabiduría,

beber de tu fortaleza la mejor savia

y confianza en tu amparo.

 

Inúndame con tus frutos

que me hagan crecer en Ti:

 

caridad con el hermano,

de tu paz hazme instrumento

y que ponga tu alegría

donde allí pueda faltar.

 

Me abandono en Ti con tino.

Con firmeza me encomiendo

a tu paternal bondad.

 

Fernando Romero Barrero

Junio de 2022

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