Domingo 5º – Tiempo Ordinario

El Evangelio nos presenta a Jesús y un grupo de pescadores, que están lavando las redes después de su esfuerzo y fracaso nocturno, sin haber cogido nada.

Jesús les pide que abandonen la orilla y de nuevo entren en el mar, aceptando el riesgo de continuar en un trabajo que hasta ahora había sido infructuoso. 

Pedro, fiado en la palabra del Maestro, vuelve a echar las redes, y el resultado es inesperado y maravilloso. 

La pesca fue tan grande que por el peso casi se hundían…

Lo más importante es el final. 

Como Isaías, Pedro reconoce su impureza y siente temor. Y Jesús le cambia el trabajo, le hace pescador de hombres, le confía una misión salvadora, le abre un horizonte apostólico. Y todos dejan todo para seguir a Jesús.

¿Dónde nace la vocación profética y apostólica? Nace en la libertad y disponibilidad;

Y yo … ¿Cómo afronto el contraste entre mi plan y el PLAN De Dios?

Fuente: Andres Pardo

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