¡SOY YO EN PERSONA!

Jesús resucitado es el mismo que ha muerto en la cruz.
Sin embargo, ya no vive como antes.
Su gran seña de identidad serán las heridas de la pasión
Tenemos la Eucaristía, en la que él está sacramentalmente presente con su cuerpo, sangre, alma y divinidad.
De ahí extraemos la fuerza para ser sus testigos.