Jesús nos indica que, para verlo en plenitud, es preciso contemplarlo clavado en la cruz.
Es en su pasión y muerte donde mejor se le conoce.
Allí se descubre el sentido de las misteriosas palabras que llegan del cielo:
«Lo he glorificado y volveré a glorificarlo».
Jesucristo plantea su pasión y muerte como una glorificación.
Es el grano
