¡SOY YO EN PERSONA!

Jesús resucitado es el mismo que ha muerto en la cruz.
Sin embargo, ya no vive como antes.
Su gran seña de identidad serán las heridas de la pasión
Tenemos la Eucaristía, en la que él está sacramentalmente presente con su cuerpo, sangre, alma y divinidad.
De ahí extraemos la fuerza para ser sus testigos.

Fruto de la muerte

Jesús nos indica que, para verlo en plenitud, es preciso contemplarlo clavado en la cruz.

Es en su pasión y muerte donde mejor se le conoce.

Allí se descubre el sentido de las misteriosas palabras que llegan del cielo:

«Lo he glorificado y volveré a glorificarlo».

Jesucristo plantea su pasión y muerte como una glorificación.

Es el grano

Su GRACIA nos precede

Todo el proceso de la conversión es sostenido por la misericordia de Dios.

– Convertirse significa reconocer ese amor que se nos ofrece y que, en muchas ocasiones, es desatendido.

– Convertirse significa ahondar en la conciencia de que somos hijos de Dios.

– Convertirse es volverse hacia el Padre para que, desde su amor, comprendamos lo que somos a sus ojos y actuemos en consecuencia.