Me siento tan pequeño que no entiendo,
ni acierto al preguntar si hay un porqué,
ni atino al encontrar un paraqué
que logre descifrar lo que pretendo.
Buscarle a este dislate un buen remiendo,
zurcirle a mi rotura un nosequé
resulta arte difícil, un lío, o qué
materia enrevesada que no enmiendo.
Tiene, no obstante, un punto de locura
que hace que me crezca en la pequeñez
si observo mi estupor con trascendencia.
Buscar mi estrella en una noche obscura
me ayuda a restaurar con avidez
los sustratos pilares de mi esencia.
Fernando Romero Barrero
