Mi palpitar centinela

Por Fernando Romero Barrero

 

 

Hazme sentir palpitante tu presencia,

esa que me embriaga,

potente, amiga y desbordante,

serena, envolvente y silenciosa,

 

cuando me acerco al altar

para contemplar cercana tu grandeza

en cuerpo y sangre substanciados,

palpable,

y, así, volverme a encontrar.

 

Inmerso en el desdén y en un mar de dudas,

revuelto entre cascadas y tormentas,

aprecio en mis latidos que te has quedado,

me crezco en el Amor que vas sembrando

 

cuando escucho en tu silencio que me arropas,

unas veces, asido de la mano,

otras, cuando me acoges en tus brazos

porque ya no puedo andar.

 

Mi carga se hace liviana y llevadera

cuando bebo en tu costado de las llagas;

 

 

 

mi desconsuelo es cordura que sosiega

cuando me agarro a los clavos abnegados

que no quisiste evitar.

 

Tengo la franca certeza

de que tú siempre me esperas;

 

noto cuando ando perdido

que siempre te tengo atrás;

 

y, aunque, yo te dé la espalda

desafiante e ingrato

 

mi corazón palpita cadencioso,

mi alma contrita con calma es centinela,

 

al tanto de que si huyo desnortado

vas a volverme a buscar.

 

 

Fernando Romero Barrero

Mi palpitar centinela

Deja un comentario